Variationes in cantu gregoriano

La secuencia «Dies irae» data del siglo XIII y fue escrita por el franciscano Tomás de Celano. Proviene de una misa de difuntos que a día de hoy, no es solo es el canto más popular de réquiem gregoriano, sino una de las melodías más conocidas del repertorio. El poema apunta al rigor con que Dios presidirá el Juicio Final, con la trompeta convocando las almas ante el trono donde los puros serán liberados y los pecadores serán arrojados al infierno.